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Qué es el S&P 500 y cómo funciona

Cruce de Wall Street y Broad Street con el edificio de la Bolsa de Nueva York al fondo y mucha gente en la calle
La Bolsa de Nueva York vista desde las escaleras del Federal Hall, en Wall Street, en 2017. Foto de Arild Vågen (CC BY-SA 4.0). Créditos

El S&P 500 es un índice bursátil que reúne a 500 de las mayores empresas de Estados Unidos, como Nvidia, Apple o Microsoft. Sirve como termómetro de la bolsa estadounidense, porque esas empresas suman alrededor del 80 % del valor de todo su mercado. No se puede comprar directamente, pero sí a través de fondos indexados y ETFs que lo copian, y por eso es uno de los índices más usados por quienes invierten a largo plazo.

En este artículo vas a ver cómo funciona, qué empresas entran y cómo se eligen, cuánto ha rentado año a año, qué riesgos tiene para un inversor español y cómo se invierte en él.

Qué es el S&P 500

S&P son las iniciales de Standard & Poor’s, la empresa que lo creó el 4 de marzo de 1957. Hoy lo calcula y lo mantiene S&P Dow Jones Indices. El 500 es el número de empresas que incluye. En realidad tiene algo más de 500 valores, porque algunas empresas cotizan con dos tipos de acciones distintas y entran las dos.

Un índice es una cesta de empresas elegidas con reglas fijas. Su valor sube cuando las empresas que lo forman valen más en bolsa y baja cuando valen menos. Cuando en las noticias se dice que «Wall Street ha subido un 1 %», casi siempre se refieren al S&P 500.

Cómo funciona el S&P 500

El S&P 500 está ponderado por capitalización. Cada empresa pesa en el índice según lo que vale en bolsa, contando solo las acciones que se pueden comprar libremente. Una empresa que vale diez veces más que otra pesa diez veces más.

Esto tiene una consecuencia que conviene conocer. Las empresas más grandes mueven el índice mucho más que las pequeñas. A mediados de 2026, las tres primeras, Nvidia, Apple y Microsoft, suman cerca del 18 % del índice, y las diez mayores rondan el 40 %. En los últimos treinta años, las diez mayores pesaban de media en torno a un 25 %. Es la mayor concentración en décadas.

Por sectores también está muy cargado hacia uno. La tecnología pesa más de un tercio del total, por delante de finanzas, salud o consumo.

Qué empresas entran en el S&P 500

No entra cualquier empresa grande. Un comité de S&P Dow Jones Indices decide las altas y las bajas siguiendo unas reglas.

  • Ser una empresa de Estados Unidos.
  • Tener un valor en bolsa muy alto. El mínimo se actualiza con el mercado y en julio de 2025 se fijó en 22.700 millones de dólares.
  • Ser rentable. La suma de sus beneficios de los últimos cuatro trimestres y el beneficio del último trimestre tienen que ser positivos.
  • Tener suficiente liquidez y una parte suficiente de sus acciones en manos del público.
  • Llevar al menos 12 meses cotizando si acaba de salir a bolsa.

Cumplir las reglas no garantiza la entrada, porque el comité también busca que el índice represente bien a todos los sectores. Los cambios se hacen sobre todo en las revisiones trimestrales de marzo, junio, septiembre y diciembre, aunque puede haberlos en cualquier momento, por ejemplo cuando una empresa es comprada por otra. Este filtro hace que el índice se renueve solo. Las empresas que pierden tamaño salen y las que crecen entran.

S&P 500, Dow Jones y Nasdaq 100

Son los tres índices de Estados Unidos que más se citan, y no son lo mismo.

ÍndiceEmpresasCómo pesa cada unaQué representa
S&P 500Unas 500 grandes empresasPor su valor en bolsaLa bolsa estadounidense en general
Dow Jones Industrial Average30 empresasPor el precio de su acciónUn grupo pequeño de empresas históricas
Nasdaq 100Las 100 mayores no financieras del NasdaqPor su valor en bolsaSobre todo tecnología, más volátil

El Dow Jones es el más antiguo y el más famoso en los medios, pero con solo 30 empresas y un sistema de pesos basado en el precio de la acción es el que peor refleja la economía real. Por eso los fondos y los profesionales suelen usar el S&P 500 como referencia.

Rentabilidad histórica del S&P 500 año a año

Desde 1928, el S&P 500 y los índices que lo precedieron han dado de media alrededor de un 10 % al año en dólares, con los dividendos reinvertidos. Esa media esconde años muy distintos entre sí.

−40 % −20 % 0 % +20 % +40 % 2006, +15,8 % 2007, +5,5 % 2007 2008, −37,0 % 2009, +26,5 % 2009 2010, +15,1 % 2011, +2,1 % 2011 2012, +16,0 % 2013, +32,4 % 2013 2014, +13,7 % 2015, +1,4 % 2015 2016, +12,0 % 2017, +21,8 % 2017 2018, −4,4 % 2019, +31,5 % 2019 2020, +18,4 % 2021, +28,7 % 2021 2022, −18,1 % 2023, +26,3 % 2023 2024, +25,0 % 2025, +17,9 % 2025 −37,0 % −18,1 % +32,4 % +31,5 %
Rentabilidad de cada año con los dividendos reinvertidos, en dólares. 17 de los 20 años acabaron en positivo, pero hubo caídas del 37 % en 2008 y del 18 % en 2022. Rentabilidades pasadas no garantizan las futuras.

Con las cifras de este gráfico, 10.000 dólares invertidos a principios de 2006 se habrían convertido en unos 80.700 dólares a finales de 2025, un 11 % anual de media. Según el plazo que se mire, la media cambia bastante:

Periodo (hasta finales de 2025)Rentabilidad media anual10.000 $ se convierten en
Últimos 5 años (2021-2025)14,4 %unos 19.600 $
Últimos 10 años (2016-2025)14,8 %unos 39.800 $
Últimos 15 años (2011-2025)14,1 %unos 72.000 $
Últimos 20 años (2006-2025)11,0 %unos 80.700 $
Desde 1928alrededor del 10 %—

Todas las cifras van en dólares y con los dividendos reinvertidos, sin comisiones ni impuestos. Los últimos quince años han sido especialmente buenos para la bolsa estadounidense, y la media de 20 años ya baja al 11 % porque incluye la crisis de 2008. En los veinte años hubo que aguantar caídas fuertes: una del 37 % en 2008, otra del 34 % en pocas semanas en marzo de 2020, un 18 % menos en 2022 y casi un 19 % de caída entre febrero y abril de 2025.

También hay décadas malas. Entre 2000 y 2009, con la burbuja de las puntocom y la crisis financiera, el S&P 500 perdió de media casi un 1 % al año, dividendos incluidos. Quien invirtió todo de golpe a principios de 2000 tenía diez años después menos dinero del que había puesto. Por eso el S&P 500 es para el largo plazo y por eso muchos inversores aportan poco a poco, como contamos en DCA, invertir poco a poco en lugar de adivinar el momento.

Rentabilidades pasadas no garantizan las futuras.

El dólar, el riesgo que se olvida

El S&P 500 cotiza en dólares. Si inviertes en euros a través de un fondo o un ETF sin cobertura de divisa, tu resultado depende del índice y también de lo que haga el dólar frente al euro.

2025 es un buen ejemplo. El S&P 500 ganó un 17,9 % en dólares, pero el euro se apreció de 1,04 a 1,175 dólares en el año. Medido en euros, la ganancia se quedó en torno a un 4 %.

A largo plazo el efecto puede compensarse. El euro cerró 2005 a 1,18 dólares y 2025 a 1,175, casi igual, así que los 10.000 dólares del ejemplo anterior, contados en euros, habrían dado un resultado muy parecido, unos 81.000 € por cada 10.000 € invertidos. Pero año a año la divisa puede sumar o restar varios puntos.

Existen fondos y ETFs cubiertos frente al dólar, que eliminan la mayor parte de ese efecto. A cambio, la cobertura tiene un coste que depende de la diferencia de tipos de interés entre Estados Unidos y la zona euro.

Cómo invertir en el S&P 500 desde España

Como el índice no se puede comprar directamente, hay dos caminos principales.

  1. Un fondo indexado que replica el S&P 500. Puedes invertir importes exactos, programar aportaciones cada mes y, en España, traspasarlo a otro fondo sin tributar.
  2. Un ETF que replica el S&P 500. Cotiza en bolsa en tiempo real, suele tener comisiones muy bajas, pero no se puede traspasar sin tributar. Lo explicamos en qué es un ETF y cómo funciona.

Las diferencias entre los dos, con un ejemplo de lo que cuesta en impuestos cambiar de producto, están en qué es un fondo indexado y en qué se diferencia de un ETF.

Antes de elegir, conviene mirar tres cosas en la ficha. La comisión anual, porque con un índice tan grande hay productos muy baratos y la diferencia se acumula durante décadas. Si es de acumulación o de distribución de dividendos. Y si está cubierto frente al dólar o no.

Un último aviso. Los ETFs domiciliados en Estados Unidos no se pueden comprar como pequeño inversor desde la Unión Europea, porque no publican el documento de datos fundamentales que exige la normativa europea. Los productos que se venden en España para replicar el S&P 500 están domiciliados en Europa.

En este artículo no recomendamos ningún fondo, ETF ni entidad concreta.

¿Es suficiente con el S&P 500?

El S&P 500 ya está muy diversificado por número de empresas, y muchas de ellas venden en todo el mundo. Pero es un solo país, con mucho peso de un solo sector y de diez empresas. Por eso hay quien prefiere índices globales como el MSCI World, en el que Estados Unidos pesa en torno al 70 % y el resto se reparte entre Europa, Japón y otros países desarrollados, o el MSCI ACWI, que añade los emergentes. Ninguna opción es correcta para todo el mundo. Depende de lo que busques y del riesgo que quieras asumir.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el S&P 500 en pocas palabras? Es un índice que reúne a unas 500 de las mayores empresas de Estados Unidos, ponderadas por su valor en bolsa. Es la referencia más usada para medir cómo va la bolsa estadounidense.

¿Qué empresas forman el S&P 500? Grandes empresas estadounidenses de todos los sectores, de Nvidia, Apple o Microsoft a bancos, farmacéuticas o cadenas de supermercados. Para entrar tienen que valer mucho en bolsa (al menos 22.700 millones de dólares según el mínimo fijado en julio de 2025), ser rentables y tener liquidez suficiente.

¿Cuánto rinde el S&P 500 al año? De media, alrededor de un 10 % al año desde 1928 en dólares y con dividendos. Pero ha habido años de caídas del 37 % y décadas enteras sin ganancias, y para un inversor español también influye el dólar.

¿Es seguro invertir en el S&P 500? Está muy diversificado, así que no depende de una sola empresa. Aun así, puede caer mucho y tardar años en recuperarse. Encaja con dinero que no vas a necesitar en mucho tiempo.

¿Cómo se invierte en el S&P 500 desde España? A través de un fondo indexado o de un ETF que lo replique. Los fondos se pueden traspasar sin tributar y los ETFs no.

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