En Argentina, el organismo que administra y recauda los impuestos sobre las inversiones es ARCA (Agencia de Recaudación y Control Aduanero), denominación que sustituyó a la histórica AFIP a finales de 2024. El impuesto central que afecta a los rendimientos de inversión es el Impuesto a las Ganancias.
La reforma tributaria de 2017 (Ley 27.430) introdujo el 'sistema cedular' para las rentas financieras de personas físicas. En lugar de sumar todos los rendimientos y aplicar la escala progresiva general (que puede llegar al 35%, como con el salario), las rentas financieras pasivas se gravan con tasas planas y separadas según el tipo de instrumento y la moneda.
Rendimientos financieros que sí tributan (tras las reformas 2024–2025):
- 7%: dividendos distribuidos por empresas argentinas (retención definitiva por la empresa)
- 15%: intereses de ONs corporativas en dólares y ganancias de capital en criptomonedas
- Exentos: intereses de plazos fijos (pesos y dólares), ONs en pesos, acciones en BYMA, CEDEARs (plusvalías), títulos públicos
Además del Impuesto a las Ganancias, el inversor argentino debe conocer el Impuesto sobre los Bienes Personales, que grava el patrimonio neto al 31 de diciembre de cada año. A diferencia de Ganancias (que grava los rendimientos), Bienes Personales grava la mera tenencia de activos.
Si recibes $500 de dividendos de una empresa argentina, la empresa retiene el 7% ($35) y te acredita $465 netos. Si en cambio tienes un plazo fijo en pesos con $10.000 de intereses, no hay retención: el interés de plazo fijo en pesos está exento desde la reforma de 2024.