Una startup es una empresa en etapa temprana que busca un modelo de negocio escalable. Invertir en una startup significa comprar una participación antes de que cotice en bolsa, a cambio de dinero que la empresa usa para crecer. Si la empresa tiene éxito, tu participación vale mucho más. Si fracasa — lo más probable estadísticamente — pierdes todo lo que pusiste.
No es como comprar acciones en bolsa. No hay precio en pantalla. No puedes vender mañana. Es una apuesta a largo plazo en algo que aún no existe plenamente.
En 2009, invertir 10.000 € en la primera ronda de Airbnb (cuando era una idea de alquilar colchones inflables) habría valido más de 60.000.000 € al precio de su salida a bolsa en 2020. Pero por cada Airbnb hay miles de startups que desaparecen sin dejar rastro. La estadística es brutal: según un estudio de Harvard sobre 2.000 empresas financiadas con venture capital, 3 de cada 4 no devolvieron el dinero a sus inversores.