Una startup es una empresa en etapa temprana que busca un modelo de negocio escalable. Invertir en una startup significa comprar una participación antes de que cotice en bolsa, a cambio de dinero que la empresa usa para crecer. Si la empresa tiene éxito, tu participación vale mucho más. Si fracasa — lo más probable estadísticamente — pierdes todo lo que pusiste.
No es como comprar acciones en bolsa. No hay precio en pantalla. No puedes vender mañana. Es una apuesta a largo plazo en algo que aún no existe plenamente.
En 2008, invertir 10.000 € en Airbnb (cuando era una idea de alquilar colchones inflables) hubiera valido cientos de millones en su salida a bolsa en 2020. Pero por cada Airbnb hay miles de startups que desaparecen sin dejar rastro. La estadística es brutal: el 90% fracasan.