Son empresas que cotizan en bolsa y se dedican exclusivamente a comprar y gestionar inmuebles para alquilarlos — centros comerciales, oficinas, apartamentos, hospitales, centros logísticos. Por ley, están obligadas a repartir la mayor parte de sus beneficios (entre el 80% y el 95% según el país; en EE. UU., el 90%) en forma de dividendos a sus accionistas.
Ventajas:
- Ganas dinero con los alquileres sin lidiar con notarios, hipotecas, inquilinos ni reparaciones.
- Accesible desde muy poco dinero — puedes empezar con 50 €.
- Liquidez total — vendes las acciones en segundos.
- Diversificación — una sola REIT puede tener cientos de inmuebles en distintos países.
- Dividendos regulares, aunque no garantizados: se pueden recortar en años malos.
Inconvenientes:
- Los dividendos tributan en el momento en que caen en tu cuenta — tu autoridad fiscal retendrá el porcentaje de impuestos correspondiente a tu país de inmediato, sin posibilidad de diferirlos.
- Más volátil que el inmueble físico — el precio sube y baja como cualquier acción.
- Muy sensibles a subidas de tipos de interés: estas empresas suelen tener mucha deuda y cuando el coste sube, su rentabilidad cae.