El horizonte temporal es el tiempo estimado que puedes dejar tu dinero invertido sin necesitarlo. Es uno de los factores más importantes a la hora de decidir en qué invertir.
- Corto plazo (menos de 2 años): Dinero que vas a necesitar pronto. No deberías arriesgarlo en activos volátiles. Lo ideal son cuentas de ahorro o depósitos.
- Medio plazo (2-5 años): Puedes asumir algo de riesgo, pero con moderación.
- Largo plazo (más de 5-10 años): Tienes margen para aguantar caídas y esperar recuperaciones. Puedes asumir más riesgo con expectativa de mayor rentabilidad.
💡 Ejemplo
Si estás ahorrando para comprarte un coche en 6 meses, tu horizonte es a corto plazo — ese dinero no debería estar en crypto. Si estás pensando en tu jubilación en 25 años, tu horizonte es larguísimo — tienes tiempo para recuperarte de cualquier crisis del mercado.