La inflación es el aumento general de los precios con el tiempo. Cuando hay inflación, las mismas cosas cuestan más dinero que antes — no porque se hayan vuelto más valiosas, sino porque el dinero vale menos.
Esto ocurre por varias razones: los gobiernos imprimen más dinero, los costes de producción suben, o simplemente hay más demanda que oferta. Una inflación moderada (1-3% anual) es normal y hasta deseable. Cuando se dispara, se convierte en un problema serio.
Uno de los motivos principales por los que la gente invierte es precisamente para ganarle la batalla a la inflación: si tu dinero no crece al menos al ritmo de los precios, cada año puedes comprar menos cosas con los mismos ahorros.
En 2010, llenar el depósito de un coche costaba unos 50 €. Hoy puede costar 80 € o más. El coche no necesita más gasolina para funcionar — la gasolina simplemente cuesta más dinero. Eso es la inflación en acción.